Acero Latinoamericano | Noviembre-Diciembre 2016

Acero Latinoamericano | Noviembre-Diciembre 2016

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_Rio de Janeiro, legado olímpico de acero

Superando las competencias que formaron parte de los JJ. OO. de Río de Janeiro, el acero seguirá vigente en los nuevos destinos de las estructuras deportivas.

Por primera vez en la historia de los Juegos Olímpicos, estructuras levantadas para albergar el desarrollo de los diferentes deportes, trascenderán más allá de las competencias y del ámbito deportivo. Es lo que ocurrirá con diversos centros de lo que fue el Parque Olímpico de Río 2016, gracias a la denominada “arquitectura nómada”, en la que el acero jugó un rol fundamental. 

El concepto fue adoptado en el momento de la planificación de los complejos deportivos. La idea central era que tras los JJ. OO. las instalaciones pudieran ser reutilizadas, ya sea con fines deportivos o convertidos en otro tipo de recintos destinados a las necesidades de infraestructura de la población en general. 

El acero ocupó, entonces, un rol fundamental en las soluciones constructivas de los proyectos, ya que por su versatilidad se adaptaba mejor a la dualidad requerida, considerando además su facilidad de montaje y posterior desmontaje.

Un ejemplo de la idea de “nómada” es el Centro Olímpico de Balonmano, bautizado como Arena del Futuro, que ilustra la portada de esta edición de Acero Latinoamericano. 

A cargo del consorcio Ríoproyectos 2016, la construcción de 24 mil metros cuadrados –sustentada en 18 pilares de acero– será transformada en cuatro escuelas con capacidad cada una para 500 estudiantes en sus 17 salas de clases. En la estructura se utilizaron 2.700 toneladas de acero. Cada una de las piezas fue numerada previamente con el fin de facilitar el uso del material (perfiles, vigas, tejas) en su nuevo destino.

Con su velocidad para ser empleado en la construcción, resistencia a toda prueba y flexibilidad para realzar detalles arquitectónicos, el acero fue otro triunfador que obtuvo “Medalla de Oro” en los Juegos Olímpicos 2016 de Río de Janeiro. 

_Alacero debate sobre el escenario actual y las proyecciones de la siderurgia en América Latina

El año 2016 ha sido extremadamente desafiante para la economía mundial, y en particular, para la economía latinoamericana. Por un lado, las perspectivas negativas para la economía de China no se materializaron y el crecimiento debiera alcanzar una estabilización en el orden del 7%. Por otro lado, el resultado del plebiscito sobre el Brexit, cuyo proceso recién terminará en 2019, aumentó más aún la tensión sobre el futuro de la economía europea. En este contexto, se estima que la economía europea mantendrá un ritmo sólido de crecimiento, aunque de forma moderada, llegando al 1,6% en 2016. La expansión de la economía americana seguirá en un ritmo similar al de los años previos, situándose ligeramente sobre el 2%, debido principalmente a su fuerte mercado de trabajo, propiciando un escenario positivo para el consumo de las familias. En conjunto, la economía global debiera expandirse aproximadamente el 3% en 2016.

La economía de América Latina, a su vez, está significativamente sujeta a la evolución de los precios de los commodities. El sector agrícola se mantiene robusto, pero tanto el petróleo como el mineral de hierro siguen estando muy por debajo de sus respectivos niveles históricos. El precio del petróleo subió sustancialmente en comparación con los índices de finales de 2015, aunque permanece bajo los US$60/barril, mientras que el mineral de hierro, pese a la caída de la demanda china, registra un precio estable y debiera terminar el año entre 50 y 60 US$/ton.

Por lo tanto, se espera que el PIB de América Latina en 2016 registre una caída del 0,9%[1] versus 2015, que procede la caída del año anterior registrada en el 0,4%. Esta caída es particularmente influenciada por Brasil, cuyo país debiera cerrar el año con una caída en torno al 3%[2] del PIB, seguido por la reducción de Argentina en el 1% y de Venezuela, cuya situación es cada día más alarmante. Estas cifras serán, en parte, compensados por el cluster de países que conforman la Alianza del Pacífico, cuyo crecimiento conjunto debiera mantenerse otro año más sobre el 2,5%[3] influenciada por México (crecimiento del 2,6%) y por América Central y, además, muy influenciada por la economía americana que debiera expandirse en 2016 sobre el 3%.

En este difícil escenario, la industria siderúrgica está sumamente ligada a la evolución de la macroeconomía, con una proyección negativa en el consumo aparente de América Latina del 6,5% para 2016, frente a un aumento del 0,2% en el consumo aparente mundial.

Además de la caída en el mercado interno, al igual que todas las demás regiones del mundo, los players de América Latina siguen enfrentando el desafío de la competencia de las importaciones chinas. En 2016, según lo acumulado hasta el mes de julio, las exportaciones directas de productos de acero chinos fueron de casi 66 millones de toneladas[4] lo que en términos anualizados superan la cifra del año anterior de 100 millones de toneladas. De este total, 4,1 millones de toneladas tuvieron como destino América Latina, representando una disminución del 27% en comparación con el volumen alcanzado en el mismo período de 2015 y una baja de la participación en las exportaciones chinas del 9,3% al 6 2%. Del total exportado para América Latina, el 46% fueron aceros planos y el 38% aceros largos.

Esta significativa caída en el volumen de las exportaciones chinas puede atribuirse principalmente a cuatro factores: (i) una parcial recuperación de la competitividad de los players locales en razón de la devaluación del tipo de cambio en varios países de la región (Brasil el 24%, por ejemplo); (ii) diversos procesos de índole competitiva (antidumping, salvaguardias, investigaciones, etc.); (iii) un significativo aumento en los precios de los players chinos que debiera estabilizarse en torno a US$60/ton, tanto para las barras de refuerzo como para las bobinas laminadas en caliente; y (iv) pese a ser poco significativa, existe una reducción en la capacidad china.

No podemos olvidar que parte de la caída en el crecimiento del consumo aparente de acero en nuestros países puede atribuirse a los impactos de las importaciones indirectas, o sea, a través de los productos que contienen acero, cuyo crecimiento entre 2004 y 2014 (último dato consolidado) fue del 85%, alcanzando 22 millones de toneladas. Aproximadamente un tercio de estos productos poseen origen chino.

Para 2017 se estima que el PIB de América Latina volverá a crecer por sobre el 1,5%[5], especialmente impactado por una ligera recuperación de la economía brasileña, cuyo pronóstico de crecimiento del PIB es del
1%-1,5% y también por la economía argentina, la cual debiera reaccionar y crecer por arriba del 2,5% como consecuencia de los ajustes implementados durante 2016 por parte del nuevo gobierno. Los demás países, tanto de la Alianza del Pacífico como de América Central, debieran seguir creciendo a buen ritmo.

Como históricamente América Latina ha experimentado una evolución del consumo de acero con una gran elasticidad en comparación al crecimiento del PIB, se prevé un gran crecimiento en el mercado siderúrgico para 2017. Con un consumo aparente ascendente, le corresponde a cada país de América Latina mejorar nuestra competitividad, perfeccionar nuestra estructura logística y mantener la reducción de nuestros costos, enfocados en la producción de productos y servicios de alto valor agregado.

Además, nuestros miembros debieran estar atentos a los volúmenes de las exportaciones chinas, a los precios observados en el mercado internacional y, en especial, a las reacciones de cada país ante las prácticas desleales de los players chinos.

Por ello, los debates de esta edición del Congreso Latinoamericano del Acero, Alacero-57, son una oportunidad única para conducir los esfuerzos e identificar las grandes dificultades y oportunidades del sector siderúrgico para los próximos años. Es un escenario muy difícil, pero creemos que será superado con suma destreza y dedicación.

Jefferson De Paula
Presidente de Alacero

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[1] BBVA Bank Latin America Economic Quarter, LATAM Third Quarter.
[2] BBVA Bank Latin America Economic Quarter, LATAM Third Quarter.
[3] BBVA Bank Latin America Economic Quarter, LATAM Third Quarter.
[4] http://www.alacero.org/es/page/en-cifras/importaciones-desde-china
[5] BBVA Bank Latin America Economic Quarter, LATAM Third Quarter.

_A Río de Janeiro

La industria brasileña del acero recibe a los participantes de este Congreso Latinoamericano de Siderurgia en un contexto bien distinto de la edición anterior de este evento, hace cinco años.

En 2011, Brasil vivía un clima de optimismo. Teníamos un gobierno recién electo, la economía mostraba un importante crecimiento, había superávit fiscal, las tasas de impuestos estaban en declinación y proliferaban los anuncios de nuevas inversiones. El país había superado los efectos de la crisis mundial de 2008/2009 y su industria estaba en franca recuperación. Perduraban todavía los efectos del ciclo favorable de los commodities en el mercado internacional.

El panorama actual es totalmente distinto. Vivimos una prolongada crisis económica que aceleró la emergencia de una crisis política y la mayor caída registrada en el PIB, el 6,8%, en nueve trimestres consecutivos. Como consecuencia se redujeron drásticamente las inversiones y la confianza de los agentes económicos y aumentó la tasa de desempleo. Esta situación trajo reflejos negativos para todos los segmentos de la economía y sus impactos fueron particularmente severos en el sector industrial, destacando los de uso intensivo del acero.

Para nuestra industria siderúrgica, esta se caracteriza como la peor crisis de su historia, pues a las dificultades del mercado interno se asocian los efectos desfavorables de una competencia internacional marcada por el elevado excedente de la capacidad de producción de acero.

Esta y otras situaciones relacionadas son analizadas en artículos de esta revista y serán ampliamente debatidas en los paneles del Congreso. Nos parece oportuno señalar que, a pesar de las dificultades vividas por las empresas del sector, parece que llegamos al fondo del ciclo y se vislumbra una luz al final del túnel.

Concluido el proceso de Impeachment, de la presidenta de la república Dilma Roussef, hay fundadas razones para considerar que el país retomará en el corto plazo su plena estabilidad política y el camino del crecimiento económico, aunque de forma gradual. Las medidas de política económica anunciadas por el nuevo gobierno, son positivas en ese sentido.

Damos, así, la bienvenida a todos los participantes de este Congreso Latinoamericano de Siderurgia, Alacero-57. Estamos seguros que el evento será una enorme contribución al entendimiento y a la búsqueda de soluciones a los problemas actuales de la siderurgia latinoamericana. Su tradición confirma el papel de Alacero en apoyo a una mayor integración de esta industria a nivel regional.

La industria del acero tiene gran capacidad para la generación de valor a nuestra región con reconocido potencial para crecer. De ese modo, pese a los problemas vividos en algunos países, tenemos que reafirmar nuestra disposición a superar las dificultades actuales, reforzar los mecanismos de cooperación y mantener una movilización permanente en busca de una siderurgia eficiente y competitiva, esencial para el desarrollo industrial de la región.

Para finalizar, algunas palabras sobre Río de Janeiro, feliz elección de Alacero para elegir la ciudad como sede del Congreso. Todos, o casi todos, ya conocen y aprecian sus paisajes, playas, cultura, gastronomía y cordialidad de su gente. Esas características permanecen y se magnifican por las transformaciones realizadas con motivo de las recientes olimpíadas y que vale la pena conocer. ¡Bienvenidos!

Alexandre Lyra
Presidente del Consejo Directivo del Instituto Aço Brasil y vicepresidente senior del Grupo Vallourec en América del Sur

CBCA promueve el uso del acero en la construcción civil

El Centro Brasileño de Construcción en Acero (CBCA), entidad dirigida por el Instituto Aço Brasil, promociona desde su fundación en el año 2002, la participación del acero en la construcción civil en el mercado nacional, realizando acciones para su divulgación y apoyando su desarrollo tecnológico.

Entre las iniciativas se destaca el Road Show (RS), que se inició el año 2005 y que ya cuenta con 172 ediciones realizadas en diversas ciudades con gran presencia de interesados. También desde el 2006 entrega cursos on line, en un ambiente exclusivo para Internet, con acceso las 24 horas del día. Con el apoyo de universidades, el CBCA desarrolla además la tarea de formar profesionales que proyecten y construyan en acero, ampliando el grado curricular, con el desarrollo de cursos presenciales, calificando a ingenieros y arquitectos.

En asociación con otras entidades, el Centro realiza anualmente investigaciones junto a los fabricantes de construcción en acero, importante herramienta de análisis del mercado nacional, apoyando a los gestores en sus decisiones futuras. Las investigaciones “Perfil dos
Fabricantes de Estructuras de Aço”, “Perfil dos Fabricantes de Telhas de Aço y Steel Deck” y “Cenário dos Fabricantes de Perfis Galvanizados para Light Steel Frame e Drywall” de este año ya se encuentran publicadas en el sitio del CBCA (www.cbca-acobrasil.org.br).


Instituto Aço Brasil lanza folleto “Buenas Prácticas en la Producción de Carbón Vegetal”

Cumpliendo con uno de los compromisos del Protocolo de Sustentabilidad del Carbón Vegetal, iniciativa de 2012 del Instituto Aço Brasil y de sus empresas asociadas en el sentido de incentivar la producción sustentable del carbón vegetal, se lanzó el folleto “Buenas Prácticas en la Producción de Carbón Vegetal”.

La publicación fue dada a conocer durante la realización del Congreso Brasileño del Acero, en la ciudad de São Paulo en junio pasado, y será distribuida en las regiones donde se concentra la mayor parte de los productores.

La industria del acero brasileña, que todavía no es autosuficiente en cuanto a la producción de carbón vegetal, crea con este folleto una relación de responsabilidad solidaria con los trabajadores tercerizados de la actividad, al presentar instrucciones sobre temas como reforestación de bosques, uso de equipos de seguridad y derechos de los trabajadores.

La publicación y las informaciones sobre los compromisos asumidos por el sector del acero brasileño con el lanzamiento del Protocolo de Sustentabilidad en 2012, están disponibles en el sitio de Aço Brasil (www.acobrasil.org.br).


Sustentabilidad: industria del acero brasileña lanza informe 100% digital y sustentable

Producido por el Instituto Aço Brasil, el Informe sobre Sustentabilidad 2016 de la industria siderúrgica, lanzado en el último Congreso Brasileño del Acero, presenta las acciones e indicadores referidos a los años 2014 y 2015 en cuanto a lo económico, social y ambiental. Se afirma que el bienio no fue favorable para el sector como resultado de la grave crisis política y económica por la que atraviesa el país en los últimos años.

Destaca el reaprovechamiento de la industria del acero en su propia producción o en su cadena de valor del 88% de los cerca de 20 millones de coproductos y residuos generados en 2015. Además, las empresas mantuvieron sus inversiones en acciones y protección ambiental (R$2.500 millones en los últimos dos años). Otro punto relevante es que la mitad de la energía consumida en el proceso productivo ya es generada por las propias empresas y con más del 95% de reutilización del agua ingresada.

Los datos e informaciones sectoriales del informe fueron recolectados por el equipo del Instituto, contando con la colaboración de técnicos y especialistas de diversas áreas de las empresas asociadas. Este Informe de Sustentabilidad está publicado en el sitio del Instituto Aço Brasil.


SINOBRAS conmemora 10 años

El próximo 6 de noviembre, Sinobras –productora brasileña de acero– celebra 10 años de operaciones en Pará, hasta donde llegó atraída por el potencial de desarrollo de la región. La empresa genera cerca de 1.200 empleos directos en Marabá, en el sudeste del estado.

Uno de los valores de la compañía es impulsar el desarrollo sostenible, por lo que en el proceso de producción posee sistemas que operan en la recirculación de agua, tratamiento de aguas residuales, el uso de biorreductores, reutilización y operación de sinterización, que recicla los coproductos generados en procesos de fabricación de acero.

Además, el 70% de la materia prima utilizada en su producción proviene de la chatarra, material reciclado, hecho que la convierte en el reciclador más grande en el norte y nordeste del país.

La compañía tiene un proyecto de inversión para duplicar su capacidad de producción, por un monto equivalente a US$200 millones que va a generar, entre otros beneficios, nuevos puestos de trabajo directos e indirectos y que contribuirá aún más al crecimiento y desarrollo de la región.

_Economía de Brasil

Aunque las perspectivas a corto y medio plazo estiman una recuperación del nivel de actividad, el grado en que esto sucederá todavía no está claro. Existe consenso de que el PIB debería volver a crecer en 2017, es posible que las tasas todavía sean bajas.

Luego de dos décadas de bajo crecimiento, Brasil tuvo entre 2004 y 2013 una fase de desempeño económico envidiable, que combinó crecimiento y la notable mejora de los indicadores sociales. Durante este período, el PIB per cápita creció en promedio el 2,9%, frente al 1,0% anual en la década anterior. La proporción de pobres se redujo del 36,8% en 2003 al 15,1% diez años más tarde; mientras tanto, la tasa de pobreza extrema bajó del 15,2% al 5,5%. En esta misma comparación, el índice de Gini, que mide el grado de desigualdad de ingresos, cayó de 0,583 a 0,527, después de décadas que fluctuaba en torno a una media de 0,601.

Los factores que llevaron a esta actuación son conocidos. En primer lugar, el ex presidente Lula mantuvo en 2003-2005 la política económica heredada de su predecesor, especialmente el llamado trípode macroeconómico, que es la combinación de metas de inflación, un tipo de cambio flotante y resultados fiscales capaces de estabilizar e incluso reducir el ratio de deuda pública / PIB. El gobierno que asumió el cargo en 2003, elevó las tasas de interés y los objetivos fiscales, calmando a los inversores, lo que llevó a una apreciación del mercado financiero, con una fuerte alza de las acciones y la apreciación del tipo de cambio de la moneda. Esto ayudó a reducir la inflación, que convergió gradualmente hacia el objetivo del 4,5%.

En segundo lugar, con la disminución de las tasas de interés y debido a los cambios legales que mejoraron la calidad de las garantías bancarias, el país experimentó un auge del crédito. En general, el crédito bancario aumentó del 24,6% del PIB en 2003 al 51,0% del PIB en 2013. Esto incrementó la demanda interna y estimuló la producción, lo que se reflejó en una caída de la tasa de desempleo y el aumento de los salarios por encima de la inflación. El aumento de los salarios y el empleo, a su vez, alentó a los bancos a conceder más créditos de consumo, dando mayor impulso a la expansión de la economía.

La mejora en el mercado laboral fue también la causa principal detrás de los avances sociales, además de programas como Bolsa Familia, que expandió en gran medida su cobertura en este período, ayudando especialmente con respecto a la reducción de la pobreza extrema.

En tercer lugar, a partir de 2004, los precios en dólares de las exportaciones brasileñas aumentaron bruscamente. Este aumento de la oferta de dólares en el mercado interno, ayudó a valorizar el real. La fuerte expansión de las exportaciones permitió aumentar significativamente las importaciones, lo que contribuyó a mantener la inflación bajo control, a pesar del fuerte aumento del consumo, la inversión y la caída del desempleo. También permitió al país mantener equilibradas sus cuentas externas, que estimuló una fuerte entrada de capital extranjero, sobre todo a partir de 2007. Estos capitales permitieron la acumulación de reservas internacionales, que a finales de 2013 ascendieron a US$358,8 mil millones.

El boom de las materias primas que marcó la economía mundial, especialmente hasta 2011, explica la expansión de las exportaciones en este período. Ese boom, como sabemos, fue el resultado de un fuerte crecimiento de la demanda china de alimentos y materias primas. A pesar de la evolución favorable de los precios de los productos de exportación de Brasil, y el impacto positivo que esto tiene sobre la inversión, no fueron los sectores productores de materias primas los que estimularon la aceleración del PIB. Por el contrario, tanto por su peso como el tamaño de la aceleración del crecimiento fueron los sectores más dependientes del crédito –el comercio, la construcción y la intermediación financiera– que impulsaron la economía en esta etapa (CUADRO 1).

El rápido crecimiento del crédito, el consumo, las importaciones y los salarios explican la expansión significativa de los ingresos fiscales en el período. Esto, a su vez, permitió al gobierno aumentar el gasto público por encima del PIB sin que el equilibrio fiscal primario empeorara significativamente, por lo que la deuda neta del sector público se mantuvo a nivel controlable durante esos años (GRÁFICO 1).

En 2008, Standard & Poor subió a Brasil en la categoría del grado de inversión. Otras agencias internacionales de calificación de riesgo de crédito siguieron el mismo camino.

Brasil superó con relativa facilidad la crisis desatada por la quiebra de Lehman Brothers. Con las tasas de interés bajas, diversos estímulos fiscales y una fuerte expansión de los préstamos de los bancos estatales, el gobierno logró compensar el efecto contractivo de la fuerte caída de la confianza de las empresas y los consumidores en el último trimestre de 2008 y el primero de 2009, que disminuyó fuertemente la inversión y la producción industrial. En 2010, el PIB de Brasil creció el 7,5% y la crisis parecía un acontecimiento pasado.

Se dice que la diferencia entre el medicamento y el veneno es apenas la dosis. No hay mejor manera de describir lo que sucedió en los años siguientes. El fuerte crecimiento del PIB en 2010 incrementó la inflación y el gobierno que asumió el poder en el año 2011, inició un programa de austeridad fiscal y monetaria. En la segunda mitad de ese año, sin embargo, preocupado por la velocidad de la desaceleración económica y el impacto de la crisis financiera en Europa, el gobierno invierte el sentido de estas políticas y adoptó una postura expansiva en todos los frentes de la política económica, con la esperanza de reproducir el rápido crecimiento de 2010.

Como la inflación obstinadamente aumentó, el gobierno comenzó a intervenir en la fijación de precios, como combustible y electricidad, y ya a finales de 2014, el tipo de cambio. La situación fiscal comenzó a deteriorarse, afectando la confianza del sector privado. A partir de 2012 esta situación se ve agravada por la caída de los precios de las materias primas. Aún así, los bancos públicos continuaron expandiendo su cartera de crédito, ayudando a mantener la fuerza del mercado de trabajo, con una caída del desempleo y el aumento de los salarios. La contrapartida de esta buena noticia, fue un fuerte aumento de los costos laborales unitarios en la industria, donde por los altos salarios se vio agravada por la caída de la productividad.

A esa altura, estaba claro que el país necesitaba una importante reorientación de la política económica. Pero la presidenta, Dilma Rousseff, era candidata a la reelección y, como sucede a menudo en estas situaciones, pospuso la mala noticia hasta que se realizaran las elecciones presidenciales de octubre de 2014. Esto hizo que los problemas se agravaran. Por otra parte, como la presidenta negó enfáticamente en los debates electorales que había problemas con la economía, un cambio después de las elecciones se hizo políticamente más complicado, debido a que la mayoría del electorado votó a favor de la continuación de las políticas adoptadas en 2011-2014.

También a finales de 2014, la presidenta cambió el equipo económico del primer mandato por uno con un perfil mucho más liberal y fiscalmente austero. El nuevo equipo corrigió los precios fuera de lugar e inició un proceso de restricción fiscal. Pero el apoyo político para el cambio, por supuesto, se hizo cada vez más escaso por razones ideológicas, los compromisos adquiridos en la elección y debido a que la falta de convicción disminuyó la confianza. Preocupadas por la dirección de la economía, las empresas y los hogares redujeron sus gastos y esto llevó a la contracción del nivel de actividad, haciendo que el desempleo aumentara rápidamente igual que la inflación.

En septiembre de 2015, S&P retiró a Brasil la clasificación de grado de inversión, lo que fue seguido por Fitch y Moody. Nuevas rebajas se produjeron en los meses siguientes. El nuevo equipo económico no resistió mucho más, siendo sustituido por los economistas más alineados con el pensamiento de la presidenta en diciembre de ese año. En mayo del año 2016, la presidenta sería suspendida temporalmente de su cargo mientras el Senado debatía si debía ser destituida. El vicepresidente Michel Temer asumió como presidente y nombró un nuevo equipo económico. A finales de agosto de 2016, la presidenta Dilma Rousseff fue alejada definitivamente del cargo y Michel Temer asumió la presidencia en propiedad.

En el segundo trimestre de 2014, Brasil entró en una de las mayores recesiones de su historia. Después de estancarse en 2014 (hasta el 0,1%), el PIB se contrajo el 3,8% en 2015 y debería terminar en 2016 con el 3,2% negativo. La industria manufacturera se ha visto especialmente afectada, y en 2016, el PIB debería ser el 15,4% por debajo del nivel alcanzado en 2013. La inversión también cayó en picada: debe registrar un descenso acumulado del 25% en los tres años 2014-2016. El desempleo pasó del 6,8% en el segundo trimestre 2014 al 11,3% dos años después. El ingreso promedio real cayó el 2,5% en este período. La inflación alcanzó el 10,7% en 2015 y debería caer al 7,5% en 2016. Sigue estando muy lejos el objetivo del 4,5%.

La caída de la confianza de las empresas y los hogares fue probablemente la principal causa de la recesión. Se combina con el alto nivel de deuda y la caída de los precios de los commodities para reducir la demanda interna, que cayó el 6,5% en 2015 y debe disminuir el 5,8% en 2016. La confianza comenzó a levantarse con la salida de la presidenta Rousseff en mayo de 2016, en particular por el aumento de las expectativas. Los precios de los activos financieros –el real, el mercado de valores y el valor de los bonos del gobierno– también aumentaron significativamente, tanto por factores externos como internos (GRÁFICO 2).

El cambio de gobierno, sin duda, ha mejorado las expectativas de empresas y consumidores. La finalización del ciclo de ajuste de inventario, especialmente en la industria, ha animado a los analistas a predecir el fin de la recesión en la segunda mitad de 2016, comenzando una recuperación que debe extenderse por lo menos hasta el año 2018. A esto también debe contribuir el ambiente externo favorable para los países emergentes, en particular con respecto a la política monetaria expansiva adoptada por los países ricos y la recuperación parcial de los precios de los productos básicos exportados por Brasil.

Aunque las perspectivas a corto y medio plazo estiman una recuperación del nivel de actividad, el grado en que esto sucederá todavía no está claro. Por lo tanto, existe consenso de que el PIB debería volver a crecer en 2017, pero es posible que las tasas todavía sean bajas:

Consumo de los hogares está contenido por su alto nivel de deuda, herencia del período de alto crecimiento y el deterioro del mercado de trabajo: el ingreso laboral real caerá y la tasa de desempleo alcanzar en 2017 el 12,6%, 5,8 puntos porcentuales más que en 2014 y, con mucho, el más alto en décadas.

  • La inversión estará limitada por la existencia de gran capacidad ociosa, sobre todo en la industria, además del elevado endeudamiento de las empresas.
  • El consumo del gobierno retrocederá con el ajuste fiscal que se propone (véase más adelante).
  • Las exportaciones estarán limitadas por el bajo crecimiento del comercio internacional y la falta de competitividad.

Las proyecciones para 2018 son más optimistas, tanto en términos de la aceleración del crecimiento como caída de la inflación y el desempleo. ¿Cuál es la mejoría? Estos resultados dependerán, sin embargo, del progreso de las reformas que el gobierno está proponiendo y otras que pueden ser consideradas más adelante.

El principal problema a enfrentar es el deterioro de las cuentas públicas. De hecho, a pesar del cambio de presidentes y equipos económicos, el déficit sigue siendo muy alto, lo que genera una dinámica de la deuda pública que es claramente insostenible. Se proyecta que la deuda bruta del sector público cierre el 2016 con el 74,5% del PIB y subirá a un poco más del 80,0% del PIB a finales de 2017. En 2013, esta deuda era “solo” el 51,7% del PIB, lo que da una idea de la velocidad a la que el problema fiscal se incrementó.

La principal causa del mal estado de las finanzas públicas es el alto crecimiento del gasto primario (es decir, todos ellos menos el gasto por intereses de la deuda) observada desde mediados de 1980. De hecho, en el caso del gobierno federal –Unión, INSS y Banco Central– estos gastos se incrementaron en términos reales el 5,8% por año entre 1998 y 2015, período en que el PIB registró un crecimiento promedio anual del 2,6%.

El aumento del gasto se acomodó incluso durante algunos años por el aumento de la carga tributaria, que en Brasil es mucho más alta que el promedio de los países emergentes. Sin embargo, con la recesión y la resistencia de las empresas a nuevos impuestos, los ingresos fiscales están cayendo, lo que ayuda a acentuar el fuerte deterioro del resultado fiscal primario. El aumento del gasto también presiona los precios, lo que hace al Banco Central elevar las tasas de interés para frenar la inflación. En la medida que el sector público es el mayor deudor del país, esto se traduce en mayores costos de pago de intereses de la deuda pública, también de esta manera se eleva el déficit público. El resultado es la escalada de la deuda pública mencionada anteriormente.

Resolver este problema no depende solo de la voluntad del presidente en ejercicio. A través de los años, diversos grupos de interés han logrado normas legales que dan como resultado aumentos automáticos, mayores que el crecimiento del PIB; es el caso de la seguridad social, la salud y la educación. En el caso de la seguridad, el problema se agrava por una dinámica demográfica que hace que la población en edad de jubilación crece cuatro veces más rápido que el de la edad de trabajar.

El gobierno de Temer se propone abordar este problema con medidas que limitan la expansión del gasto público. Una enmienda a la Constitución, ya presentada al Congreso, fija un tope en el gasto público por parte del gobierno federal. En esencia, esta norma establece que en un año los gastos principales (excepto el pago de intereses) de este nivel de gobierno no pueden exceder su valor del año anterior más la inflación. Los límites valdrían para cada poder del Estado (ejecutivo, legislativo y judicial) por separado. Esta regla regirá por 20 años y puede ser revertida por un voto de mayoría simple después de diez años. Norma similar se debe considerar para los gobiernos estaduales.

Si se aprueba, esta norma será capaz de elevar el superávit primario del sector público, ya que los ingresos crecerán a tasas similares a las del PIB el gasto tiene un crecimiento real cero. La expectativa es que será capaz de estabilizar y luego reducir el ratio de deuda pública / PIB aproximadamente el 2022. La fecha exacta dependerá del crecimiento del PIB. El resultado puede ser aún mejor, sin embargo, si, como era de esperar, el ritmo más lento de la expansión del gasto público permita una fuerte disminución en las tasas de interés, conforme el control de la inflación pase a depender menos de la política monetaria.

Teniendo en cuenta las normas vigentes, es posible cumplir con la regla del límite máximo de gastos para el año 2018, pero entonces esto solo es posible con los cambios en otras normas, especialmente las que ahora llevan a un aumento significativo del gasto. La enmienda constitucional enviada al Congreso establece que los vínculos existentes en las áreas de educación y salud son reemplazados para asegurar que el gasto en estas áreas sea, al menos, ajustado a la inflación y puede ser mayor, según el criterio del Congreso, siempre que en otros sectores se reduzcan los costos, para que se respete el límite máximo global de los gastos.

Aunque es importante, esto no será suficiente si no se cambian las reglas de la seguridad social. El gobierno lo sabe y ha anunciado que en breve presentará al Congreso una reforma del sistema de pensiones. Los principales cambios deben ser, en principio, el establecimiento de una edad mínima de jubilación, posiblemente de 65 años, y la unificación de las normas vigentes para los diferentes participantes en el sistema de pensiones administrado por el gobierno federal. En particular, las reglas deben ser las mismas para hombres y mujeres, trabajadores rurales y urbanos, funcionarios públicos y trabajadores del sector privado.

Este será un gran cambio respecto a la situación actual. Hay dos cuestiones importantes, sin embargo, que aún no están definidas. La primera es el apoyo que estas medidas tendrán en el Congreso, señalando que, como enmiendas a la Constitución, deben ser aprobadas por el 60% de los legisladores en dos votaciones separadas en la Cámara de Representantes y el Senado. La otra es que se adoptará una ordenanza de transición hasta que las nuevas reglas empiezan a cumplirse plenamente. Cuanto más suave sea la regla, más fácil es de aprobar la reforma, pero menor será el impacto fiscal en el corto y mediano plazo.

El gobierno también está trabajando para mejorar el entorno empresarial, con la esperanza de que estimulará el aumento de la inversión y la productividad. Algunas de las medidas apoyadas por el gobierno se refieren a la regulación laboral. De acuerdo con la “Competitiveness Report Global 2015-2016”, la regulación laboral restrictiva es el segundo problema importante para hacer negocios en Brasil. En la clasificación general, de 140 países, Brasil se encuentra en posición 123 con respecto a la flexibilidad de la fijación del salario y 129 con respecto a la relación entre los trabajadores y los empleadores.

Para revertir esto, dos medidas se están discutiendo en el Congreso. La primera establece la legislación laboral de negociación directa entre las empresas y los sindicatos. Esto ya ocurre hoy en día, pero hay mucha incertidumbre jurídica al respecto: a menudo lo que se acuerda es rechazado en el Tribunal de Trabajo, gravando doblemente a las empresas. La segunda medida regula la contratación de trabajadores tercerizados, un área en que también prevalece la inseguridad jurídica y el activismo judicial.

El gobierno también planea medidas para fomentar la inversión en sectores como el petróleo, el gas y la infraestructura. En el primer caso, el Senado ha aprobado una legislación que suprime la exclusividad otorgada a Petrobras, la empresa estatal dominante en el sector, en el funcionamiento de las plataformas de perforación de petróleo en el área de pre-sal.

También se está discutiendo la relajación de las normas de contenido local, que en este sector alcanzó niveles muy restrictivos, penalizando a las empresas y generando inseguridad jurídica para muchas de ellas que no logran alcanzar el nivel de contrato de contenido local. Se espera que, a pesar del menor nivel de los precios del petróleo que prevalecen desde la segunda mitad de 2014, estas medidas ayudarán a atraer a los inversores extranjeros para el sector.

El sector de infraestructura fue el primero en que el gobierno de Temer anunció cambios. Hasta ahora, el enfoque ha sido en el marco institucional de la selección y preparación de proyectos de concesión y PPP (asociación pública y privada). Entre otras cosas, se unificó la responsabilidad de estas actividades en el Consejo del Programa de Asociación para Inversiones y autorizó el BNDES (Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social) para crear el Fondo de Estructuración de Proyectos de Apoyo. A través del mismo se contratarán los estudios necesarios para la preparación de proyectos de inversión que se concederá o se hace a través de las PPP. Además, hay un esfuerzo para mejorar la calidad de la regulación, dando seguridad al inversor, para trabajar con tasas de retorno que reflejen adecuadamente el riesgo de los proyectos.

Otra área donde los cambios son de esperar –a pesar de que nada se ha anunciado hasta ahora– se refiere a la extensión y forma de integración internacional del país. Brasil sigue siendo una economía muy cerrada al comercio internacional, e insistió en los últimos años en los esfuerzos de liberalización a través de acuerdos de la Organización Mundial del Comercio, cuando el mundo se involucra en acuerdos comerciales regionales. El resultado de esta y otras políticas, como las diversas normas de contenido local, excluye a la industria brasileña de varias cadenas de valor globales que se han formado en el mundo, perjudicando su competitividad. El mundo desarrollado es ahora menos favorable a la globalización que hace poco tiempo, como lo demuestra el Brexit, pero de alguna manera el país necesitará integrarse más el resto del mundo.

Obviamente, hay muchas otras áreas en las que Brasil también tiene que avanzar, incluyendo algunas que están en el radar del gobierno. Hay, por ejemplo, las iniciativas en curso para simplificar las normas fiscales, una pesada carga para las empresas brasileñas. También se observa un gran esfuerzo en la educación, con medidas destinadas a ampliar la evaluación de los programas educativos y aumentar la eficiencia del gasto público en esta área. En particular, hay un esfuerzo para entender por qué la productividad de los trabajadores brasileños creció poco en los últimos años, a pesar del aumento significativo en su educación media. 

En estas y en muchas áreas ya se tiene diagnóstico y propuestas de medidas que podrían aumentar el crecimiento económico y profundizar los logros sociales en términos de reducción de la pobreza y la desigualdad. Queda por ver hasta qué punto habrá apoyo político para la aplicación de este nuevo modelo de desarrollo para Brasil.

ARMANDO CASTELAR
PhD en economía de la Universidad de Berkeley, California. Coordinador de Economía Aplicada del IBRE/FGV y profesor de Economía de la U. Federal de Río de Janeiro. Su libro más reciente es “Sociedad y Economía: estrategias de crecimiento y desarrollo”.

 

_La industria del acero en Brasil

Por Marco Polo de Mello Lopes

La industria del acero en Brasil está experimentando la peor crisis de su historia. Esto es consecuencia de los efectos combinados de una profunda crisis en la economía brasileña, con fuertes impactos en los sectores intensivos en uso del acero, asimetrías que perjudican a la competencia internacional de nuestras empresas y el exceso de oferta de acero en el mercado mundial.

HISTORIA

El crecimiento económico de Brasil, desde la Segunda Guerra Mundial, se basó en el crecimiento industrial. Las políticas de gobierno alentaron la sustitución de importaciones y la integración vertical dentro del complejo desarrollo industrial, y fueron el principal impulso a la ola de industrialización que permitió al país construir una estructura próspera y diversificada.

La industria siderúrgica fue parte inseparable de este proceso en la medida en que la producción de acero de calidad, a precios competitivos, era indispensable para la construcción de parques industriales consolidados, como el automotriz y el de bienes de capital.
Brasil ingresó en 1946 a la era de la gran siderurgia con la construcción de la Compañía Siderúrgica Nacional. A partir de ahí, se levantó en el país una industria del acero diversificada tanto en lo referente a la producción de las plantas, como al mix de productos de acuerdo a las demandas del mercado nacional. El sector pasó a tener una gran importancia en el contexto de la industrialización brasileña, así como una importante participación en la economía nacional.

La contribución del sector se extendió a la balanza de comercio exterior, ya que desde el principio de los años 80, Brasil pasó de importador a exportador neto de productos siderúrgicos. A partir de 1981, consolidó una posición relevante en el mercado internacional, especialmente a partir de 1984, en el mercado de productos semiterminados.

En los últimos años, sin embargo, los errores en las políticas públicas que afectan el desarrollo de la industria en general han reducido su participación en el PIB. Se observa por lo tanto la pérdida preocupante de impulso en diversas industrias, particularmente en la manufacturera.

Es un proceso que se caracteriza por la desindustrialización del país, que ha hecho reducir su participación en el PIB desde más del 20% hace algunas décadas hasta el 11,4% en 2015.

El impacto de este proceso en la industria del acero es extremadamente importante, especialmente por las restricciones al crecimiento del mercado. El bajo crecimiento del consumo per cápita de acero, retrata bien esta situación. A partir de 100,6 kg/persona/año en 1980, creció en algunos períodos, pero se retrotrajo a 104,1 kg/persona/año en el 2015; el pronóstico es que caiga a 89,1 kg/hab/año para el 2016.

A pesar del clima económico desfavorable, junto con la crisis política y económica en el país, la industria siderúrgica brasileña conserva una posición de liderazgo en la estructura de la producción nacional. El valor de la producción corresponde a aproximadamente al 0,7% de la producción total nacional. Incluidos los efectos indirectos e inducidos, es responsable del 4,0% del PIB, según un estudio de la Fundación Getúlio Vargas (FGV).

PERFIL DEL PARQUE PRODUCTOR

El parque productor de acero en Brasil se compone actualmente de 31 plantas (15 integradas y 16 minimills), controlado por 13 grupos empresariales.

Las plantas operan casi en su totalidad con el equipamiento, tecnología y escalas de producción comparables a las mejores referencias utilizadas en el mundo, lo que permite a las empresas alcanzar los estándares de productividad y calidad reconocidamente elevados.

Las plantas están distribuidas en 10 estados, con gran concentración en la Región Sudeste, compuesta por Minas Gerais, Espírito Santo, São Paulo y Río de Janeiro. La capacidad instalada actual de la industria es de 50,3 millones de toneladas/año de acero crudo. Aproximadamente el 96% de la producción de acero se encuentra en las regiones señaladas y también se ubican allí casi todas las grandes fábricas integradas de coque que operan en el país.

Tal localización permite a estas empresas importantes ventajas competitivas debido a la configuración de la logística favorable, teniendo en cuenta su proximidad a las minas de hierro y/o ferrocarriles y a los principales puertos utilizados para las exportaciones de mineral y la importación de carbón. Por otra parte, también destaca la proximidad a los principales mercados de consumo, ya que la región sureste representa alrededor del 62% del consumo interno de productos de acero.

La producción de 2015, 33,3 millones de toneladas de acero crudo (1,9% menos que el año anterior), estableció cuatro años de descenso que refleja la crisis que afecta a la economía y al mercado del acero en el país. La producción en 2015 representó el 2,1% de la producción mundial y el 52,3% de la de América Latina. La previsión es que la producción de acero en Brasil en el año 2016 sea de 31,8 millones de toneladas, mientras que el consumo aparente debe llegar a 18,2 millones de toneladas.

En lo que respecta a la fabricación de productos para la venta, se presenta en el CUADRO 1, con la distribución por familias de productos en los que destaca la alta proporción de semiterminados, destinados principalmente a la exportación.

SITUACIÓN ACTUAL DE LA INDUSTRIA

La industria del acero en Brasil está experimentando la peor crisis de su historia. Esto es consecuencia de los efectos combinados de una profunda crisis en la economía brasileña, con fuertes impactos en los sectores intensivos en uso del acero, asimetrías que perjudican a la competencia internacional de nuestras empresas y el exceso de oferta de acero en el mercado mundial.

Los efectos de la crisis económica sobre los principales indicadores de actividad del sector se pueden ver en el GRÁFICO 1, que hace hincapié en la fuerte caída del consumo interno y las ventas a partir de 2013. La caída de la producción fue menos drástica porque hubo un aumento en el volumen de las exportaciones. Al final, sin embargo, todos los resultados de 2015 retrocedieron a los niveles alcanzados a principios de 2006-2007.

INDUSTRIA SIDERÚRGICA BRASILEÑA 2005-2015

El agravamiento de la crisis política del país a principios de este año, acentuó aún más el marco de recesión de la economía observada desde 2014. El IBGE registró otra caída del PIB en el segundo trimestre de 2016, con un total de retracción del 6,9% en seis trimestres consecutivos de resultados negativos. Otros indicadores generales pertinentes muestran: la persistencia del elevado déficit fiscal, la inflación por encima del objetivo (previsión del 7,3% en el año), las altas tasas de interés (SELIC tasa del 14,25%); alta tasa de desempleo (11,6% en julio) y el mantenimiento de la pesada y compleja carga tributaria, no descartando el riesgo de su aumento.

La actividad industrial de un modo general también registró caídas importantes, ocurriendo lo mismo con los principales sectores consumidores de acero, responsables de cerca del 80% del consumo total (GRÁFICO 2), fue sistemáticamente superior a la media de la industria.

Al momento del cierre de este artículo, el panorama general en el país es de una gran incertidumbre como consecuencia de grandes cambios en el entorno económico y político. Asume un nuevo gobierno después de la finalización de los procedimientos de la acusación a la presidenta el 31 de agosto, y este anunció en la misma fecha sus propuestas de presupuesto y las medidas generales de 2017 para promover el equilibrio fiscal y la reanudación de la inversión en los próximos años.

En esos mismos días, el Instituto Brasileiro de Geografia e Estatística (IBGE) divulgó algunos indicadores del período enero-julio mostrando reducciones adicionales en el comercio y los servicios, así como aumento de la tasa de desempleo (11,6%). Por lo tanto, el consumo de las familias, que influye sobre el 60% de la producción nacional, no indica la recuperación.

Por otro lado, los indicadores de la actividad industrial de los últimos tres meses muestran interrupción de la tendencia a la baja en este sector. Lo mismo se observa en julio con relación a las inversiones. Teniendo en cuenta también que de la inversión va a tener que salir el impulso para el crecimiento. Cabe destacar el potencial impacto de las propuestas del nuevo gobierno para extender las concesiones y privatización en las áreas de infraestructura.

Es razonable concluir que las recientes señales positivas de los indicadores y las inversiones en la industria, junto con el aumento de la confianza de los agentes económicos, que también se ha comprobado recientemente, permite una reversión del cuadro negativo del mercado del acero.

Persiste, sin embargo, la preocupación de las empresas en cuanto a las condiciones inmediatas para la preservación de sus operaciones, pues, en un período de tres años (desde 2013) la caída en el consumo aparente de acero alcanzará el 35,8%, acarreando una pérdida del 30,5% en el volumen de ventas del sector.

Esta disminución afecta a los resultados de la industria como se puede observar en el GRÁFICO 3, que muestra la evolución de la utilización de la capacidad en Brasil y en el mundo desde el año 2007, antes del estallido de la crisis económica mundial. La elevada tasa de inactividad, poco más del 60% en una industria que se caracteriza por una alta intensidad de capital y baja flexibilidad operacional, especialmente en su segmento integrado, muestra el tamaño del desafío que enfrentan las empresas y las duras medidas necesarias para superarlo.

El ajuste realizado por las empresas brasileñas, durante 2014 y 2015, exigió la desactivación o la paralización temporal de 83 unidades que comprende, entre otras, 5 altos hornos, 12 trenes de laminación, 5 unidades mineras y 2 plantas de coquización. En el mismo período, otros 25 equipos de gran tamaño ya comprados, entre ellos 2 altos hornos, 2 acerías y 3 laminadores, no fueron instalados. La pérdida de puestos de trabajo pasó de 50 mil, considerando 41 mil despidos y más de 9 mil que no fueron generados, y alrededor de US$3.200 millones en inversiones fueron pospuestas en el período 2014-2015.

COMERCIO EXTERIOR

La industria siderúrgica brasileña opera en la actualidad con un bajo nivel de utilización de su capacidad productiva, lo que impacta directamente en el resultado de las empresas. Elevar los valores correspondientes al promedio histórico del sector, por encima del 85%, requeriría una mayor producción anual de alrededor de 11 millones de toneladas además de los niveles obtenidos en 2015. Como no se prevén, para 2016-2017, perspectivas de recuperación del mercado interno que propicien incrementos productivos cerca de estos niveles, la alternativa que se presenta son exportaciones muy superiores a los volúmenes alcanzados en los últimos dos años (GRÁFICO 4).

También es necesario que las exportaciones pueden ser sostenidas por las empresas dentro de una visión de mediano y largo plazo, incluso en un marco de competencia exacerbada y precios deprimidos, como el que ahora existe en el mercado internacional del acero. Es un reto que se puede superar, en vista del potencial de producción de las instalaciones del país, la mezcla de productos de exportación bastante diversificados –alta participación en semiterminados– y además de la diversidad de mercados, en más de 50 países (CUADRO 3).

No se puede ignorar, sin embargo, el balance definitivo de las diversas cuestiones que afectan negativamente la competitividad exterior de la industria siderúrgica brasileña. El acero brasileño necesita ser más competitivo en el ámbito internacional, pero esta condición es probable que no se alcance con las compañías gravadas en forma permanente por costos financieros, los impuestos y las cargas no recuperables que ascienden a más de US$60 por tonelada de acero. La solución a esta situación no puede ser demorada, a riesgo de poner en peligro la recuperación del sector.

Hay que añadir a los costos mencionados, los diferenciales de competitividad que afectan a las empresas brasileñas por la elevada carga tributaria, altas tasas de interés, la excesiva burocracia, los altos costos de la electricidad y otros que componen el llamado “Costo Brasil”.

Sin embargo, estos costos no solo afectan a las empresas de la industria siderúrgica brasileña, ya que impactan la competitividad internacional de casi todos los segmentos de la industria. Lo que diferencia, en la actualidad, a la industria siderúrgica con otros sectores, es que tiene participación importante en el mercado de exportación, con la necesidad de competir en un ambiente altamente turbulento debido a un exceso de capacidad mundial de más de 740 millones de toneladas/año. Los resultados de esta situación es la proliferación de las prácticas depredadoras asociadas a precios artificiales, barreras comerciales, subsidios y otras medidas desleales de comercio.

EL EXCESO DE CAPACIDAD PLOT

China ocupa una posición destacada en este contexto, no por su condición de mayor productor y exportador de productos de acero, sino porque posee más de la mitad del excedente de capacidad de producción. Gran parte de este excedente es controlado por empresas estatales y su amplia estructura de subsidios gubernamentales.

Destaca en este punto que el problema está relacionado con el reconocimiento de ese país de ser una economía de mercado por parte de la Organización Mundial de Comercio. Parte importante del mundo del acero gobernado por las reglas de la economía de mercado considera que no cumple con los requisitos básicos para tal reconocimiento y se unirán en una coalición para defender sus posiciones. El Instituto Aço Brasil y Alacero son integrantes de esa coalición.

También, la cuestión de las barreras al comercio de acero ocupa una posición destacada por ser el producto con el mayor número de medidas de defensa comercial en el mundo. Los dos últimos años se iniciaron 126 investigaciones contra China. Entre los casos con las medidas vigentes en 2014-2015, China es el principal objetivo, tanto para los productos planos como largos y tubos. Son gobiernos que defienden sus respectivas industrias del acero.

Las cuestiones antes mencionadas deben ser evaluadas también por el impacto en las importaciones, otra de las grandes preocupaciones de la industria del acero agravadas por el contexto actual de desaceleración del mercado.
Las crisis que golpean el mercado interno y las ventas de las plantas en los dos últimos años, también impactaron las importaciones. Contribuyó en gran medida a este movimiento la fuerte devaluación de más del 40% en el año 2015 en comparación con la media del año anterior, más su alta volatilidad.

El empeoramiento de la crisis en 2016 limitó aún más las importaciones. Este año, sin embargo, la combinación de los efectos de cierta valoración y una mayor estabilidad de la moneda nacional y la persistencia de ofertas internacionales sobre los precios y condiciones de financiación atractivas, puede inducir a nueva reanudación de las importaciones.

Por otra parte, el cierre de los mercados de productos de acero en varios países como consecuencia de la proliferación de medidas de defensa comercial, promueve cambios comerciales perjudiciales para Brasil, mientras que el eventual reconocimiento de China como una economía de mercado hace que sea difícil imponer medidas de defensa comercial contra las prácticas desleales de comercio de ese país.

Es en este contexto que los defensores de la industria de acero de Brasil, en las condiciones actuales, apoyan la preservación de los niveles de protección de aduanas y mecanismos de defensa comercial más eficaces del país (GRÁFICO 5).

PERSPECTIVAS

La crisis actual de la industria brasileña no tiene precedentes en su historia. En poco más de dos años de fuerte caída en el mercado interno, sus indicadores de producción y ventas retroceden a los valores de hace nueve o 10 años. Y esto ocurre en un contexto desfavorable en el mercado internacional, asociado a las distorsiones debido a la competencia predatoria con el apoyo de alta capacidad de producción excedente.

Nuestra industria del acero ha adoptado todas las medidas necesarias para ajustar sus operaciones a las nuevas realidades del mercado. Esto requiere acciones difíciles en términos de ajustes en la infraestructura física y en los recursos humanos de las plantas, así como aplazamientos de proyectos e inversiones. Este proceso está casi terminado y cabe ahora administrar las condiciones para superar las enormes dificultades de corto plazo y la planificación de mediano plazo y la perspectiva a largo plazo con una recuperación lenta.

El aumento de las exportaciones se presenta como única alternativa para esta primera etapa, a pesar de las dificultades del mercado mundial. Para eso son necesarias medidas a corto y largo plazo. En el corto plazo, destacamos la compensación de los residuos tributarios y la obtención de los costos financieros a los niveles internacionales. Para el largo plazo, tendrán que ser revisados diversos temas: impuestos, mano de obra, logística y burocracia que acarrean asimetrías competitivas perjudiciales en todos los segmentos de la industria manufacturera.

Muchas de estas medidas dependen de la aprobación y aplicación de reformas estructurales, que son esenciales no solo para mejorar la competitividad internacional, sino principalmente para la reanudación del crecimiento económico. Destacan como ineludibles las reformas urgentes de los sistemas de pensiones, laboral y fiscal, así como la creación de marcos regulatorios claros para los sectores de infraestructura que requieren inversiones robustas y de largo plazo. Aumenta la importancia de equilibrar las cuentas públicas y un mejor modo de control de la inflación para permitir la reducción de la extremadamente alta tasa de interés real en el país.

Sustancialmente todos estos temas están contenidos en los planes de acción del gobierno, con diferentes calendarios de ejecución, debido a su complejidad. Desde la perspectiva de la industria hay condiciones para avances sustantivos, pero que requieren permanente movilización de sus instituciones. La industria del acero será una parte activa de este proceso. De sus resultados depende el futuro del sector.

Presidente ejecutivo del Instituto Aço Brasil desde 2010, economista graduado en la Universidad Católica de Petrópolis, coordina la entidad desde 1992. Participa del Consejo de Infraestructura y del Consejo Consultivo Sectorial de la Industria, de la Confederación Nacional de Industria (CNI), de la Asociación de Comercio Exterior de Brasil (AEB) y del Movimiento Brasil Competitivo (MBC).

 

GENTE DE ACERO

PREMIO A LA EXCELENCIA 2016

Cada año el país sede del Congreso Latinoamericano del Acero entrega el Premio a la Excelencia instaurado por Alacero para distinguir a una personalidad destacada por su aporte a la siderurgia. En esta oportunidad, por su exitosa y extensa trayectoria de más de 60 años en la industria brasileña del acero, el Consejo Directivo del Instituto Aço Brasil escogió al señor Jorge Gerdau Johannpeter para recibir la distinción.

Jorge Gerdau Johannpeter es presidente del Consejo Consultivo de Gerdau. Con fuerte actuación en busca de la calidad de gestión tanto en el sector público como en el privado, es creador del Programa Gaucho de Calidad y Productividad y de Movimiento Brasil Competitivo. Es miembro de la Academia Internacional y Brasileña de Calidad e integra el Consejo de la Fundación Nacional de la Calidad. En las áreas de educación y cultura, preside los consejos de administración de las organizaciones Todos por la Educación y de la Fundación Iberé Camargo; es vicepresidente del consejo de la Fundación Bienal del Mercosur e integrante del consejo de Parceiros Voluntarios.

También es miembro del consejo del Instituto Aço Brasil y del Consejo Superior Estratégico del Fiesp. 

_Más de 50 años apoyando a la industria siderúrgica brasileña

En un año marcado por una grave crisis económica, la asociación profesional que representa el sector del acero brasileño fortalece su papel en la lucha por la competitividad de la industria siderúrgica.

Fundado el 31 de mayo de 1963, el Instituto Aço Brasil completó 53 años de historia, marcada por el desempeño en la promoción del desarrollo y la competitividad de la industria siderúrgica brasileña, junto con los compromisos de sostenibilidad de los procesos y productos. En el papel de representación y defensa de las empresas productoras de acero del país, Aço Brasil actualmente se enfrenta a grandes retos, quizás los más grandes de toda su trayectoria, para hacer frente a la mayor crisis en la historia de la industria siderúrgica brasileña.

El Instituto trabaja en 2016 por la adopción de una agenda económica nacional que se centra en el aumento de los mecanismos de las exportaciones y la corrección de asimetrías competitivas para que la industria del acero enfrente en igualdad de condiciones con otros países este período de recesión.

Una de las diversas tareas de Aço Brasil, es la producción y difusión de las estadísticas del sector que ayudan a explicar este escenario: la producción de acero estimada para el 2016 es de 31 millones de toneladas, el 6,8% inferior a 2015. Las ventas deben tener una caída del 10% este año, con un total de 16,4 millones de toneladas. El consumo aparente proyectado para 2016 es de 18,2 millones de toneladas, un descenso del 14,4%, lo que significa volver al nivel de 2006.

INFORME DE SOSTENIBILIDAD Y EL MANUAL DEL CARBÓN VEGETAL REFUERZAN LA PREOCUPACIÓN POR EL MEDIO AMBIENTE Y EL DESARROLLO SOSTENIBLE DE LA ECONOMÍA DEL PAÍS

Además de la lucha en el marco político y económico por mecanismos de defensa comercial ágiles y eficaces, el Instituto tiene como uno de sus principales enfoques la búsqueda de una industria de acero cada vez más sostenible.

Lanzado en el pasado Congreso Brasileño del Acero, en junio de este año en São Paulo, el Informe de Sostenibilidad de la industria siderúrgica brasileña apoya el tema. El informe destaca, por ejemplo, la reutilización de la producción del sector siderúrgico en Brasil en sus propias industrias y en las de su cadena de valor en el 88%, con cerca de 20 millones de toneladas de coproductos y residuos generados en el año 2015. La información de datos que figuran en la publicación fue recolectada por el personal del Instituto, con la colaboración de técnicos y especialistas de diversas áreas de las empresas asociadas.

También en el mencionado Congreso se dio a conocer el folleto de “Buenas Prácticas en la producción de carbón vegetal”, una publicación que cumple con uno de los compromisos del Instituto y sus empresas asociadas con el Protocolo de Sostenibilidad, iniciativa para fomentar la producción sostenible del carbón vegetal. El folleto, que será distribuido en las regiones brasileñas donde se concentra la mayor parte de los productores de carbón, busca guiarlos sobre las medidas que se deben adoptar en la producción de carbón vegetal para evitar daños en el medio ambiente y proteger a los trabajadores de accidentes y problemas de salud causados por la actividad.

GESTIÓN DE OTRAS ENTIDADES

El Instituto Aço Brasil guía sus actividades basado en el conjunto de los principios de las empresas que forman parte de su marco de asociados. Uno de ellos, que se centra en la importancia de la investigación y el desarrollo tecnológico, explica la vocación del Instituto por la producción editorial de los estudios e investigaciones relacionadas con producción y la tecnología, materias primas y energía, las tendencias del mercado, las nuevas aplicaciones del acero y las relaciones laborales. Ya en los años 70, el Instituto y sus miembros habían llevado a cabo un estudio a fondo del mercado brasileño del acero y la estimación de la demanda para los años siguientes. Los números se convirtieron incluso en referencia para el Plan Siderúrgico Nacional.

En ese momento, el Instituto debatía con el gobierno y la industria las inversiones para ampliar la capacidad de producción. Hoy en día, el organismo tiene, además de las publicaciones relacionadas con la sostenibilidad y el medio ambiente, cuatro publicaciones anuales: “El acero en cifras”, “Mercado Brasileño del Acero”, “Estadísticas de la Siderurgia” y “Anuario estadístico”. Este último presenta un análisis comparativo de los datos de producción, ventas internas, comercio exterior, mercado de materias primas en los últimos seis años (Brasil, América Latina y el Mundo) y es ampliamente solicitado por colaboradores y profesionales de toda la cadena productiva, así como periodistas y estudiantes.

En apoyo a la innovación y promoción del uso de acero y coproductos (materiales resultantes del proceso de fabricación de acero), el Instituto tiene bajo su gestión tres entidades: el Centro de Coproductos de Acero Brasil (CCA Brasil), cuyo objetivo es contribuir a la conservación de los recursos no renovables y al desarrollo del país; el Centro Brasileño de la Construcción en Acero (CBCA), que se centra en la promoción del uso del acero en la construcción civil y el Comité Brasileño de Acero (CB-28), que desarrolla el programa de normas para los productos siderúrgicos. Sobre CBCA, se destaca la orientación de su trabajo para ampliar la participación de la construcción de acero en el mercado interno mediante la realización de acciones para su divulgación como cursos para estudiantes de arquitectura e ingeniería y road shows, que incluye a los profesionales ya formados en estas áreas. El Centro refleja el concepto del Instituto que el uso de acero en la construcción, uno de los mayores consumidores del producto, debe ser fomentado por los beneficios ambientales que presenta, además del hecho de que las estructuras de acero pueden reducir hasta en el 40% el tiempo de ejecución en comparación con los procesos convencionales.

RELACIÓN CON LAS PARTES INTERESADAS

El Instituto Aço Brasil también promueve conferencias de prensa y seminarios gratuitos para los estudiantes y periodistas con el fin de explicar los procesos de fabricación de acero y las perspectivas del mercado del sector, así como la actualidad, ya que trabaja el tema de la sostenibilidad ambiental en la industria del acero.

Pero lo más destacado es el ya mencionado Congreso Brasileño del Acero, el mayor evento de la cadena de valor del acero en Brasil. Con todo el personal involucrado en el proyecto y la participación de destacados conferencistas nacionales e internacionales, el Instituto transformó el Congreso en el principal espacio para la difusión de los mensajes de la industria siderúrgica brasileña y para la discusión sobre los rumbos de la industria del acero y la economía del país. En la última edición, alrededor de 500 personas asistieron al evento. Más de 50 periodistas que representaron a los principales medios de comunicación del país, también estuvieron presentes, lo que redundó en cerca de 200 artículos publicados.

Entre las iniciativas del Instituto sigue siendo fuerte la política de relación con instituciones del Poder Público, organizaciones de la sociedad civil y entidades afines, con el objetivo de establecer alianzas y programas de cooperación que fomenten el desarrollo sostenible del sector acero y del país. Destaca en este plano el evento Capital de Trabajo de 2015, en el que el Instituto fue uno de los protagonistas en la lucha por una mayor competitividad de la industria manufacturera. El evento de lanzamiento de este emprendimiento reunió cerca de dos mil personas, cuarenta y dos entidades empresariales de la industria de la transformación y cuatro centrales sindicales de trabajadores. Culminó con el lanzamiento del manifiesto “En defensa de la Industria y el Empleo”, que contribuyó a alertar al gobierno federal y a la sociedad sobre la intensa desindustrialización en marcha en el país. Se defendió el tipo de cambio competitivo, el interés en las normas internacionales y un sistema fiscal sin impuestos acumulativos.

EL FUTURO DE LA INDUSTRIA DEL ACERO

El Instituto Aço Brasil, que creció junto con la industria del acero y la economía del país y ayudó a los productores de acero de Brasil para fortalecer sus pilares económico, social y ambiental, trabaja para la corrección de las asimetrías competitivas, que no han permitido a las empresas obtener una rentabilidad significativa de las exportaciones. Además de esas asimetrías, que ponen de relieve las dificultades que la producción nacional históricamente ha tenido para enfrentarse con sus competidores internacionales, el Instituto lucha contra los excedentes de capacidad internacionales que superan los 700 millones de toneladas y que conducen a las prácticas depredadoras, comercio desleal y los bajos precios.

Mantener el compromiso de evolucionar siempre, apoyando el desarrollo de una industria que está ligada a la historia del crecimiento del país, es parte de la vida cotidiana del Instituto Aço Brasil, que entiende que sin una industria manufacturera fuerte no hay desarrollo económico. Y el acero, independientemente del futuro de la economía nacional, estará ahí, siempre presente.

ESCULTURAS GRÁFICAS

El acero es muy utilizado en Brasil para realizar obras de arte que se mezclan con el mobiliario urbano, adornan centros comerciales y residencias particulares.

Uno de los escultores que emplea el acero al carbono como materia prima es Antonio Spinosa.

Sus trabajos se definen como esculturas gráficas que recorren espacios y forman grafismos, muchas veces como verdaderos enigmas.

Recientemente fue inaugurada una obra suya en el centro financiero de São Paulo. El escultor forma parte de un grupo representado por Mark Hachem de París, con una galería también en Nueva York. En diciembre los trabajos de Spinosa serán expuestos en la Scope de Miami, una de las ferias de arte más prestigiosas del mundo.

_Responsabilidad corporativa y desarrollo sustentable

Por Jefferson De Paula

Son muchos los retos en el camino y la empresa tiene que prepararse para superarlos. Nuestro compromiso con el mundo en el que vivimos va más allá de lo obvio, a fin de incluir la seguridad y el bienestar de las personas y comunidades de las cuales somos parte.

ArcelorMittal Brasil busca mejorar el modo de evaluación y desempeño de sus actividades, principios de responsabilidad corporativa, además de acompañar los desafíos del desarrollo sustentable. Debido a la crisis en el país, en el mundo y en especial del mercado global del acero (exceso de capacidad productiva) de los últimos años –con bajos precios de las commodities y la caída del consumo interno–, la compañía reúne esfuerzos para enfrentarla. Para esto ha invertido en productos de mayor valor agregado y competitividad en el mercado internacional.

En este escenario adverso, la empresa dio un importante paso para garantizar la permanencia de la estrategia de negocio y la consolidación de su agenda de sustentabilidad adoptada en el 2015. Con la redefinición de su plan de sustentabilidad, ArcelorMittal pasó a adoptar una línea de acción basada en 10 Directrices para el Desarrollo Sustentable del Grupo ArcelorMittal. La intención es equilibrar y expandir una visión única para todos los países en los que está presente. Al mismo tiempo, mantiene el compromiso de emplear una estrategia alineada al cumplimiento de los principios del Pacto Global de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Esas directrices son la base de un gobierno transparente: la compañía indica, de manera objetiva cómo producir el acero, utilizar los recursos naturales y orientar los riesgos de negocio, así como la forma de relacionarse con sus empleados y stakeholders. Esta nueva estrategia de sustentabilidad ha sido relevante para el reconocimiento de riesgos y oportunidades, adelantándose a los escenarios, sacando lecciones del negocio y tranquilizando a los stakeholders.

Las normas se han unificado y están en sintonía con varias tendencias globales, tanto económicas, como sociales y ambientales, entre ellas, las que fueron reunidas en los Objetivos de Desarrollo Sustentable (ODS), posteriormente introducidas en las esferas gubernamentales de los altos dirigentes de las Naciones Unidas. Tales tendencias se relacionan a la salud, educación e igualdad de género, energía, cambio climático, agua, saneamiento y modelos sustentables de producción y consumo.

Aunque el modelo sustentable ya es parte del ADN de ArceloMittal Brasil y guía la estrategia de sus operaciones a lo largo de los últimos años, las directrices están orientadas hacia el punto de vista del accionista a fin de estimular la afiliación y compromiso de los stakeholders a toda la cadena de valor, sin olvidar las oportunidades que el acero ofrece al futuro. La compañía entiende que hoy es necesario responder a la evolución de las tendencias sociales y ambientales, ya que esta es una exigencia de la sociedad, además de dar su contribución y asegurar a las futuras generaciones mejores condiciones de vida.

DIRECTRICES

Las diez directrices del Desarrollo Sustentable de ArcelorMittal son el soporte que orienta todas sus actividades. Son referencias prácticas que demuestran cómo se constituyen los productos y servicios de la empresa. Una de las principales directrices y prioridades es el trabajo seguro, saludable y con calidad de vida para los empleados. La compañía busca garantizar que todas sus instalaciones sean seguras y saludables, además de promover relaciones laborales sólidas junto a un compromiso con los valores humanos.

Otro punto clave es invertir en innovación y productos que estimulen estilos de vida más sustentables. El acero tiene una inmensa potencialidad que ofrecer y ya desempeña un papel importante, por ejemplo, en la fabricación de autos más ligeros y seguros que reducen las emisiones de carbono. En su unidad ubicada en São Francisco do Sul (Santa Catarina, SC) comenzó la producción de Usibor®, acero al boro revestido con aluminio-silicio (AlSi) especialmente desarrollado por ArcelorMittal para moldeado al calor. Es parte del conjunto de soluciones innovadoras en acero denominado S-in Motion, que permite a las fábricas de montaje economizar hasta el 20% del peso del vehículo, además de reducir cerca del 15% de las emisiones de CO2 durante la producción y vida útil del vehículo.

En su unidad ubicada en Sabará (Minas Gerais, MG), la compañía comenzó la producción de Multibar®, barra de alto valor agregado para las industrias automotriz y mecánica. La innovación permite a los clientes optimizar los procesos y reducir los costos.

Desarrollar productos que permitan la creación de infraestructuras sustentables es una más de nuestras iniciativas. En un futuro próximo, las construcciones de alta calidad, energía e infraestructura de transporte que sostengan operación sustentable (de uso flexible y totalmente reciclable) serán una tendencia. La empresa prosigue con el desarrollo de soluciones personalizadas a los clientes, agregando tecnologías e innovación a sus productos. Siguiendo esa lógica, en el 2015, se inauguró un nuevo Centro de Investigación & Desarrollo, el 12° centro de investigación y desarrollo del Grupo ArcelorMittal en el mundo. Ubicado en la unidad de Tubarão (Espírito Santo, ES) y con inversión prevista de US$20 millones en cinco años (del 2015 al 2019), el centro responderá a las demandas de las unidades de productos planos y largos de América del Sur en tres aspectos: desarrollo de productos, desarrollo de procesos y atención al cliente.

Está también el uso eficiente de recursos y altos índices de reciclaje. Un modelo más racional en el uso de recursos –en el cual lo mínimo se desperdicia y lo máximo posible se reutiliza– que es tendencia global. Cerca del 30% del acero de ArcelorMittal se produce desde chatarra sin perder sus propiedades físicas. Para asegurar su potencial de reciclaje y generar mayor valor agregado, la empresa busca identificar los obstáculos al mejoramiento de la calidad de la chatarra en las fuentes de suministro. ArcelorMittal es considerada, hoy por hoy, una de las mayores recicladoras del mundo.

La responsabilidad ambiental es inherente al proceso de crecimiento de la compañía. El Grupo ArcelorMittal estipuló como compromiso actuar con fin de garantizar la calidad de vida de las futuras generaciones. Como parte de los principios de sustentabilidad, ArcelorMittal mantiene entre sus compromisos la búsqueda de la mejoría continua y la prevención de la contaminación, reduciendo los posibles impactos ambientales de sus operaciones con la racionalización del uso del agua, de la energía eléctrica y los recursos minerales; la realización de monitoreo atmosférico, niveles sonoros y efluentes hídricos, además de promover la reducción, reúso y reciclaje de los residuos generados en sus procesos. La compañía tiene una de las mejores “huellas” de carbono del mundo. ArcelorMittal trabaja para recortar su consumo de energía y las emisiones de carbono. La focalización no se reduce solo a los procesos: la empresa colabora con sus clientes para que estos encuentren formas de disminuir su consumo de energía y emisiones de carbono.

A fin de contribuir con la protección ambiental de las regiones donde actúa y preservar los ecosistemas, ArcelorMittal Brasil trabaja en conjunto con grupos de conservación locales. Las principales áreas protegidas se distribuyen en cuatro Estados brasileños, abarcando las biomasa Cerrado y Mata Atlántica. En el 2015, ArcelorMittal Brasil asignó R$134,6 millones al cuidado del medio ambiente.

Otra directriz básica es contar con una cadena de suministro en que los clientes confíen. ArcelorMittal considera que es necesario administrar la cadena de suministros de forma activa y efectiva, en la cual los proveedores revelen un comportamiento ético y basado en fuertes principios ambientales y sociales.

Dentro de la filosofía del trabajo en equipo, ArcelorMittal quiere ser miembro activo y presente en la sociedad. Participa y contribuye al funcionamiento de diversas entidades gubernamentales y no gubernamentales. La empresa cumple su papel de agente del desarrollo Sustentable con un compromiso efectivo que permite la construcción de normas para la regulación del sector. ArcelorMittal Brasil sostiene participación activa en diversas entidades, tales como: Academia Brasileña de Derechos Humanos, Asociación Brasileña de Normas Técnicas (ABNT), Asociación Brasileña de Minería y Metales (ABM), Asociación Latinoamericana del Acero (Alacero), Asociación Brasileña de Recursos Humanos (ABRH), Instituto Ethos, Pacto Global, Consejo Empresarial Brasileño por el Desarrollo Sustentable (CEBDS), Confederación Nacional de la Industria (CNI), Asociación Brasileña de Comunicación Empresarial (Aberje), Instituto Minas por la Paz, Instituto Acero Brasil (IABr), Instituto de Reputación, Fundación Abrinq y Fundación Don Cabral (FDC).

La compañía también es firmante de una serie de compromisos relacionados a la Responsabilidad Social Corporativa, entre ellos: Pacto Global, Pacto Nacional por la Erradicación del Trabajo Esclavo, Pacto Empresarial por la Integridad y Contra la Corrupción, Protocolo de Sustentabilidad del Carbón Vegetal (meta del 100% de bosques plantados hasta el 2016) y Minas por la Paz (fundada por la ArcelorMittal Brasil y 10 otras grandes corporaciones). En el 2016, ArcelorMittal Brasil se convirtió en miembro del Transparency International, siendo la primera empresa del país en integrar el TI Business Forum: Grupo Brasil, plataforma de diálogo e intercambio conjunto de conocimiento especializado y contribuciones a la lucha de Brasil y del mundo contra la corrupción. La compañía se integró a la Asociación Brasileña
de Calidad de Vida (Associação Brasileira de Qualidade de Vida, ABQV), ONG que despliega trabajos y programas de calidad de vida en ambientes corporativos.

La otra directriz de ArcelorMittal se relaciona con la calificación profesional. La compañía está atenta a los profesionales del mañana que harán la diferencia en las áreas de economía, ciencia, tecnología e ingeniería.

La empresa comprende la necesidad de mejorar constantemente su forma de relacionarse con las instituciones académicas, acercándose a las principales universidades del país y escuelas de profesionalización. Entre las participaciones de relieve está el Programa Atracción, cuyo objetivo es de que los futuros profesionales busquen conocer la empresa y familiarizarse con las más diversas posibilidades de trabajo en las áreas de ingeniería.

Hay incluso programas destinados a la formalización de convenios técnicos con universidades, que amparan el desarrollo de estudios, investigaciones aplicadas y la producción de monografías. La empresa despliega proyectos específicos en la línea de educación científica (STEM), sigla en inglés que incluye ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas, que tienen como meta dirigir su inversión social, hasta el 2018, en la proporción del 40% en programas de educación de los científicos del mañana, además del 60% destinados a iniciativas de desarrollo local, una directriz mundial del Grupo ArcelorMittalPara finalizar, la presencia de una empresa sustentable es percibida en la medida en que contribuye al crecimiento de la sociedad. Esto se puede comprobar a través de los impuestos pagados, los empleos creados, los proveedores contratados o en la generación de divisas para las economías nacionales.

Por lo tanto ArcelorMittal Brasil, está atenta a la complejidad del momento y a los diversos frentes de acción. Son muchos los retos en el camino y la empresa tiene que prepararse para superarlos. Nuestro compromiso con el mundo en el que vivimos va más allá de lo obvio, a fin de incluir la seguridad y el bienestar de las personas y comunidades de las cuales somos parte. Esta estrategia de largo plazo es central en la filosofía de nuestro negocio y está basado en buenas prácticas de gestión, en la búsqueda de la maximización sustentable del desempeño financiero y en un liderazgo inspirador. ArcelorMittal, líder mundial del sector, busca constantemente mejorar la generación de valor para el accionista y para la sociedad.

INVIRTIENDO EN ACEROS DE ALTO VALOR AGREGADO

El uso del acero en la industria automotriz está directamente relacionado con la evolución tecnológica. De esta forma, ArcelorMittal Brasil viene invirtiendo en aceros de alta resistencia para cubrir las necesidades de sus clientes, en sintonía, con Inovar-Auto, régimen automotor nacional, que estipula metas para que las fábricas de montaje desarrollen vehículos más ligeros, seguros y ambientalmente sustentables.

La apuesta de ArcelorMittal es ofrecer al mercado soluciones de alto valor agregado y también atender nuevos espacios de mercado, como Usibor® y Multibar®, resultado de una inversión global de US$35 millones.
Usibor® es un acero al boro revestido de aluminio-silicio (AlSi), desarrollado para estampado en caliente y producido por la unidad de Vega, localizada en São Francisco do Sul (SC). Este forma parte del conjunto de soluciones S-in Motion, que permite a las ensambladoras economizar hasta el 20% del peso del vehículo, además de reducir cerca del 15% de emisiones de CO2 durante la producción y vida útil del vehículo. Este tipo de acero es utilizado principalmente en la producción de piezas estructurales críticas para la seguridad como columnas A y B, elementos de refuerzo (parachoques frontal y trasero, travesaño del techo, largueras) y túnel del piso.

Multibar® es marca registrada de barras para la construcción mecánica de alta calidad que pasan por un proceso de remoción del material en exceso mediante mecanizado, quedando libres de defectos superficiales. La nueva línea industrial, instalada en la unidad de Sabará (MG), transformó la fábrica en una de las más modernas de la empresa en Brasil. Multibar®, producido en tres versiones (Descascarillado, Auto e Hidráulico), está destinado principalm

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